El caso Alas «Clarín». La memoria y el canon literario

Ricardo Labra

 

Epílogos de Jean-François Botrel y Leopoldo Tolivar Alas 

 

Colección Luna de Abajo Alterna, nº 7

15,6 × 23,4 cm, 204 pp., rústica con solapas

ISBN: 978-84-86375-48-5

14,90 €

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«Ironía y poder de la Historia» [epílogo] 

por Jean-François Botrel


El epílogo de esta desconsoladora pero lúcida historia del Caso Alas Clarín, escrita y narrada por Ricardo Labra, se nos antoja más bien feliz: La Regenta, traducida en más de doce idiomas, no solo es en el ámbito de la cultura española una obra clásica, sino que pertenece ya al canon literario universal; a Leopoldo Alas se le considera como uno de los grandes intelectuales europeos del siglo XIX; en España, donde un billete de banco llevó su efigie en 1980, se han publicado sus Obras Completas y, últimamente, los lectores pueden encontrar una asequible edición didáctica de La Regenta; en Asturias, existe una ruta clariniana por los valles de Carreño y la Biblioteca de Asturias alberga una sala dedicada a Clarín; la misma Oviedo, la «heroica ciudad», se enorgullece legítimamente del legado clariniano, y en el espacio público se observa una omnipresencia del recuerdo de Clarín y de La Regenta, con la estatua de la Regenta por Mauro Álvarez Fernández enfrente de la Catedral desde 1997…

 

Un happy end o una ironía de la Historia pensará el lector de esta historia de casi un siglo de desencuentros y ásperas o trágicas tensiones: la teocrática conducta del obispo Martínez Vigil, el precoz olvido en que cayó la obra de Clarín, el ignominioso fusilamiento del rector Alas, la vil e iconoclasta vejación a la memoria del autor de La Regenta, la lamentable historia de su busto y de su monumento, la larga noche del franquismo con su explícita o subrepticia censura a la que con honradez, clarividencia y pertinacia, procuraron oponerse y resistir algunas fuerzas intelectuales de casa y de fuera. Atando cabos, contrastándolos, aportando nuevos documentos como los del Archivo Municipal de Oviedo, con toda la exigencia de una indagación científica, Ricardo Labra ha ido reconstituyendo esta historia.

 

Es una historia necesaria porque la Historia —incluso la literaria— no puede ser un perpetuo palimpsesto donde la última capa de la memoria —siquiera lectora—pretenda ocultar las que siguen subyaciendo, con tanta pregnancia que llegan a ser constitutivas de la propia obra: la activa damnatio memoriae de que fueron víctimas Clarín y su obra, pero también los incansables esfuerzos y la valentía de algunos universitarios que desde el recinto «sagrado» de la universidad, como José María Martínez Cachero, Archivum o el Instituto de Estudios Asturianos, con la ayuda de algunos estudiosos de fuera, reivindicaron la obra de Clarín. Y la capacidad de resiliencia de una dolorida, pero magnánima, familia. De estos casi crípticos rescoldos y de la irresistible latencia de la obra de Clarín brotó la fulgurante llama que, a partir de los años 1980, permitió que empezara a resplandecer su figura. Un capítulo de esta historia aún por escribir. 

Monumento de Alas «Clarín». Campo de San Francisco de Oviedo (fotografía de Fernanda Burón).
Monumento de Alas «Clarín». Campo de San Francisco de Oviedo (fotografía de Fernanda Burón).

En términos más generales, ¿cómo vamos a negar que la historia general o local llegue a impactar en una historia de la literatura que también es historia de las sucesivas y contextualizadas lecturas —o no lecturas—? El «caso Alas Clarín» y la perniciosa y reductora ideologización a que ha dado lugar su obra, así como también las miradas más distanciadas de los investigadores —como las de Ricardo Labra y los especialistas del canon literario—, son motivo de muchas y significativas reflexiones sobre sus arcanos y la muy darwinania brega a las que están sometidas las obras literarias. Entre las causas de su supervivencia no solo cuenta el valor intrínseco de las novelas, sino que también incide el contexto histórico y los sesgos de las autoridades académicas; pero por encima de todo ello, más todavía si cabe, el amor o el desamor de los lectores.

 

Incluso la «levítica» y «resabiada» Vetusta, que en La Regenta es como escribe Labra el «palimpsesto vivo del texto que la revela» — caso no muy frecuente en la historia de la literatura—, pudo pretender a su autonomización como personaje, contra su autor, para intentar ningunearlo con el silencio o el anatema. Vana pretensión, ya que la obra de arte no tiene patria —ni chica ni grande— que se apodere de ella de manera absoluta ni definitiva. Hasta que con muy encomiables iniciativas y decisiones la ciudad acabó siendo un palimpsesto de sí misma: una meritoria autorredención.

 

«La verdad libre de toda hipocresía», se titulaba la imagen de Álvarez Laviada no restablecida en el mutilado monumento a Clarín en el Campo de San Francisco: a contrastar con la Historia las memorias particulares y colectivas, durante tanto tiempo enfrentadas, y a la búsqueda de la verdad contribuye —de manera ejemplar, exacta y serena— este ensayo y libro. 

 

Una contribución que pudo quedar en un trabajo universitario de fin de Máster, pero que por obra de la convicción y del ánimo de un autor que ha sabido aunar todo el rigor del historiador con la sensibilidad de un poeta, resulta ahora necesaria para todos: unas imprescindibles glosas a la obra de un «escritor total» —¿qué duda cabe?— que llegó a superar las muchas contingencias de la Historia para ocupar, por fin, el lugar que merecía en la República y el empíreo de las Letras, pero cuya supervivencia efectiva (no solo nominal o emblemática) está entre nuestras manos, las de sus lectores, estudiosos y admiradores; los de ahora y los de mañana. 



Colección Luna de Abajo Alterna