Tierra Negra. Minas y mineros

¿Comparten las cuencas mineras del carbón en Europa una historia común? Las más de treinta mil imágenes captadas por los fotoperiodistas Eduardo Urdangaray y Ramón Jiménez a lo largo de las últimas tres décadas y su proyecto Tierra Negra, que recoge una selección de ese amplísimo trabajo, no deja lugar a la duda: sí.

     Las fotografías, localizadas en zonas mineras de las provincias españolas de Asturias, León, Palencia o, también, en comarcas carboneras de Alemania, Francia, Polonia o la República Checa, revelan que los territorios del carbón comparten parecido ADN, que tienen genética familiar. Son historias con nexos comunes.

     La actividad minera ha cincelado los territorios, su economía y su sociedad. Sin que nadie lo cuente directamente, las imágenes que integran la muestra Tierra Negra dejan caer una narración común. En ellas puede verse y sentirse la historia de un auge económico, la transformación de un territorio, el crecimiento demográfico y también el declive, la recesión industrial y los esfuerzos por mantener con vida el territorio, eso que conocemos como reactivación, integrado por nuevas infraestructuras y empresas paliativas. En las imágenes conviven los vestigios de la Revolución Industrial, la arquitectura minera, las industrias siderúrgicas y metalúrgicas que acompañaron al carbón, los modelos residenciales del desarrollismo, la transformación social impulsada por la actividad minera, y el motor de cambio que supuso el movimiento obrero. Junto a ellas, las transformaciones culturales y sus manifestaciones. Por su contenido, Tierra Negra supone un hito en las exposiciones fotográficas sobre las comarcas mineras. Nunca antes se ha podido ver en estos territorios una muestra con base tan amplia y tan ambiciosa a la hora de abordar la realidad de los territorios carboneros.

     Las imágenes que componen la muestra Tierra Negra lo encierran casi todo sobre los últimos treinta años de historia en las comarcas mineras. Todo está presente en ellas y todas ellas comparten tono, el negro carbón. Eso sí, también, todas encierran dentro de sí su propio corazón.

 

Enrique Mencía (de la introducción del libro)