Plenilunio

 

En el prólogo del libro de Alberto Historia de un nudo, de 1992, Ángel González dejó escrito sobre la poesía Alberto Vega:

 

[…] Es la suya una poesía de la cotidianidad y el desencanto, escrita en un lenguaje que, acaso también decepcionado de las grandes palabras épicas o líricas, se apoya en el decir común, apela a aquellas otras «palabras de familia gastadas tibiamente» —a veces, en su caso, «airadamente»— tan gratas a Jaime Gil de Biedma, más íntimas y propicias a la reflexión y a la confidencia; palabras de familia hoy numerosa, fieles al signo de una época que viene de lejos, desde más lejos de lo que pudiera parecer. En Alberto Vega no hay plagio; todo es tradición (Personalmente, me alegra mucho que así sea).

 

Lo que está detrás de esa poesía es el viejo y repetido conflicto, que cada tiempo modula en tonos diferentes, entre lo posible y lo soñado, entre la «realidad y el deseo».

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